viernes, 10 de febrero de 2012

¿Volverán?





¿Volverán esos días que anhelamos? 
Aquella casa de altas paredes llena de cachibaches de varios siglos. Ni siquiera su dueño sabía que podía sacar de allí. Echo de menos esa casa, con los ronquidos del perro y la pereza de su dueño. Aquella cama tan enorme, ¿te acuerdas? Cuando nos enfadábamos podíamos dormir sin tocarnos. Luego, en un giro te tocaba y me cogías los brazos para que te abrazara. "No me sueltes". La iglesia de enfrente replicaba las campanas mientras hacíamos el amor en esa cama.
Cómo echo de menos esa casa. Estaba casi en ruinas y todo en ella era tan viejo que lo nuevo dejaba de funcionar pronto. Aquella terracita para tomar el sol en los días de primavera. Todo en esa casa me gustaba, era tan tú. Esa casa era un reflejo tuyo y por eso me gustaba. En esa casa nos hemos querido y nos hemos gritado. La verdad es que esa casa lo empezamos y lo terminamos todo. En esa casa vive lo que ahora buscamos y no encontramos.
Porque ya lo hemos tenido y fue alucinante.